Crónica de Riot V en Argentina: Cinco décadas de heavy metal y un legado intacto en El Teatrito

En el marco del "Hail to the Warrior Tour 2026", la histórica banda regresó a la Ciudad de Buenos Aires para brindar un show contundente frente al público local. Entre clásicos de la vieja escuela, la potencia de su nueva formación y el infaltable fervor argentino, la agrupación demostró que su vigencia sigue intacta. A continuación, la crónica completa de una noche a puro heavy metal.

CRÓNICAS

Nicolas Cortés

7/20/20264 min read

Mientras el público preparaba para partir, Flyntz asoma desde un extremo del escenario y les pide que vuelvan. Al poco tiempo vuelen a bajar los músicos, con el vocalista vestido con la camiseta de la Selección Argentina. Cerraron los bis con The Sign of the Crimson Storm y Swords & Tequila despidiendose con grandes aplausos, y otros corriendo a la salida para no perder los últimos transportes disponibles de la noche.

De gran concurrencia, la noche en El Teatrito nos dió un excelente momento para desviar la monotonía de la vida cotidiana. Riot V se encuentra en un excelente presente; y el público se lo hizo saber con su apoyo con grandes ovaciones en sus canciones más recientes por sobre otras épocas.

Poder decir que le faltaron clásicos al repertorio también destaca la calidad de sus canciones. "El tiempo ha cambiado los ciclos" pero ellos siguen en un gran rumbo.

El pasado viernes se llevó a cabo el evento organizado por Metalica Fanzine e Icarus, que comenzó con Trident, seguido por RetroSatan y culminando como acto principal con Riot V.

Por cuestiones laborales mi llegada al lugar de los hechos me imposibilitó ver las dos primeras bandas, llegando cuando RetroSatan estaban interpretando su clásico "Grito Mortal", canción con la que se despidieron.

A medida que se acercaba la hora, iba a llegando la gente que hacía previa desde las afueras (el supermercado frente al teatro debió haber vendido bien), dentro del establecimiento había una barra y del otro lado la tienda de Icarus, donde vendían remeras, cd's y hasta pulseras.

Sin muchas sorpresas los músicos descendían al escenario a tomar sus instrumentos, y el saludo de Don Van hacía el público con una botella de tequila en la mano. El show comienza con el instrumental Narita. Finalizando la canción sale en escena Francavilla, su nuevo vocalista, y dan inicio a Fight or Fall. Cabe destacar que tanto al comienzo como durante todo el concierto, el evento se ausentó de los típicos pogos que se realizan en este ámbito; siendo más común que el público extienda el puño en momentos clave.

Pequeña interacción del vocalista para con el público para dar inicio a Hail to the Warrior, de su reciente álbum Mean Streets, que, contrario al silencio que suele haber ante canciones nuevas, obtuvo cierta ovación y aplausos de parte del público. No transcurre ni un segundo para que inmediatamente comience Road Racin', un clásico del repertorio desde sus inicios, de excelente recepción.

Como si fuera la despedida, Francavilla comienza a presentar a la banda, recibida con grandes aplausos, sobretodo con Don Van Stavern, quien saludaba con tequila en mano, y Mike Flyntz, a quien el propio vocalista mencionó como "my hero". Con muchos celulares en mano, comienzan a filmar la interpretación de Altar of the King, de sus primeros álbumes; seguido de Victory, de su penúltimo, donde parte la multitud optó por ir adelante del escenario a lo empujones para disfrutar del tema.

La diferencia entre una etapa y la otra se hacia notar, mientras que los más antiguos se orientan a un metal clásico ochentero, los contemporáneos se inclinan a un metal acelerado, digno del power metal.

El público comenzó el clásico cántico de aliento: "soy de Riot, es un sentimiento. No puedo parar", con Frank Gilchriest acompañando con su batería. Acto seguido comienza Johnny's Back, de su álbum más popular Thundersteel. En este momento muchos celulares estaban filmando el momento y Francavilla exhibe una remera de la selección Argentina. Siguió Feel the Fire, de su última lanzamiento, siempre con buena recepción de parte del público. Continuaron con dos clásicos como Flight to the Warrior (que accidentalmente lo presentó como Run For You Life) y Bloodstreets: "temazo" decían algunos espectadores, pues no cabe duda que este punto la banda estaba en el mejor momento de la presentación. Mantuvieron la adrenalina con Take Me Back, primer sencillo sin su lider Mark Reale, editado en 2013; con mucha participación de parte del público en los coros.

La banda se da una pausa y citan unas palabras de agradecimiento por el apoyo y por haber estado presente, dando comienzo a quizás el momento más silencioso de la noche: sonó Nightbreaker, de su álbum homónimo, seguido de Angel Eyes, de Inishmore, ambos lanzados en los '90s con DiMeo en las voces. Salvo unos aplausos ante el comienzo de la segunda canción mencionada, el ambiente se tornó muy calmo; y esto tiene quizás una explicación: estos discos mencionados no se consiguen en Argentina fácilmente. Este año se editaron álbumes de esta etapa de la banda gracias a los lanzamientos de Pacheco Records, con el tiempo tendrán algo más de reconocimiento.

A partir de este tramo la voz de Francavilla se volvió unos tonos más bajos. "Se quedó sin voz" eran algunos de los comentarios, lo cierto es que las canciones no requerían tanto esfuerzo, emulando a lo que fueron la grabaciones originales. Sin embargo, si era notable que los agudos que alcanzaban todo el teatro no los volvió a hacer hasta llegado a los bis. Retomaron con Love Beyond the Grave, la última que interpretaría de Mean Streets. Luego darían una pausa con Gilchriest rehaciendo un solo de batería para acompañar los cánticos de aliento que hacía el público.

Finalizaron con Warrior (de su álbum debut) y el esperado Thundersteel. Ambos con grandes ovaciones y aplausos, y por supuesto, el pedido de público para que toquen "una más".

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